viernes, 20 de marzo de 2026

La política gratis no es más democrática: puede ser más elitista

 

POLÍTICA PROVINCIAL  ·CONCEJALES AD HONOREM

 

Torres reabre el debate sobre los sueldos de la política, pero su receta expone un riesgo: concejos más débiles y menos representativos

El gobernador propuso que los concejales trabajen ad honorem y logró instalar una consigna de alto impacto. Pero detrás del gesto anti-casta asoma una pregunta incómoda: si un edil no cobra, ¿quién puede realmente ocupar ese cargo?

20 de marzo de 2026  ·  Sarmiento, Chubut

 


Ignacio Torres, gobernador de Chubut. El 18 de marzo propuso en Radio Chubut (LU20) que los concejales trabajen sin dieta.

 Ignacio Torres sabe cómo instalar un tema. El 18 de marzo de 2026, en entrevista con Radio Chubut (LU20), propuso que los concejales trabajen ad honorem —sin dieta ni sueldo— como señal de austeridad y para terminar con privilegios. "Que los Concejos Deliberantes sean ad honorem y que la gente de bien de los pueblos sean concejales porque tienen vocación de servicio", dijo, y fue más allá: desafió a los intendentes a implementarlo y anunció que instruirá a sus candidatos a intendente para impulsarlo en los municipios.

Criticó que "desde que cobran 5 millones [o hasta 11 millones en cargos legislativos] se han convertido en una casta". La idea se replicó rápido en ADNSUR, LM Neuquén, El Chubut, Red43, La Voz de Chubut y redes locales.

"La consigna tiene potencia: toca el rechazo social a la 'casta'. Pero una frase impactante no siempre es buena política."

Detrás asoma un riesgo: puede sonar anti-privilegios mientras debilita la representación popular y vacía de fuerza al Concejo Deliberante.

La política gratis no es más democrática: puede ser más elitista

Si un concejal no cobra, ¿quién puede serlo? No cualquiera. Solo quien tenga alguna de las siguientes condiciones:

        Otro ingreso asegurado

        Patrimonio propio

        Profesión consolidada

        Negocio familiar

        Jubilación holgada

        Red económica que permita "regalar" tiempo

 

Lo que se vende como moralización puede actuar como filtro de clase. La mayoría trabajadora —la que se invoca en nombre del "sentido común"— no puede sostener sesiones, comisiones, expedientes, reuniones vecinales y control del Ejecutivo sin que impacte en su bolsillo y vida diaria. El cargo deja de ser accesible para todos y queda más disponible para quienes pueden darse el lujo de no cobrar. Eso no amplía la democracia: la estrecha.

No cobrar no vuelve más honesto a nadie

Asociar gratuidad con virtud es tramposo. Como si el concejal "honorable" fuera el que puede prescindir de la dieta, y el que necesita cobrar fuera menos ético. La mayoría de la gente decente y comprometida vive de su trabajo, sostiene familia y necesita salario real. No tiene por qué ser menos íntegra por no poder regalar horas al sistema político. El planteo desliza una noción elitista: premia menos la honestidad que la posición económica.

Un concejal no es alguien que "levanta la mano" una vez por semana

El discurso anti-política simplifica el trabajo deliberativo a caricatura: como si fuera solo votar en sesión. Pero un edil debe leer expedientes, analizar ordenanzas, trabajar en comisiones, revisar presupuestos, reunirse con vecinos, controlar al Ejecutivo, pedir informes y seguir licitaciones. Si además tiene otro empleo para vivir, la consecuencia es previsible: menos tiempo, menos estudio, menos autonomía. Más dependencia de bloques, asesores o el intendente.

El ad honorem puede terminar fortaleciendo al Ejecutivo

El intendente cuenta con estructura, equipos técnicos y dedicación exclusiva. Si enfrente hay concejales con otro trabajo, menos herramientas y cero remuneración, el equilibrio de poderes se resiente. En nombre de la austeridad, se debilita el órgano de control y se concentra poder en el Ejecutivo. Suena anti-casta; puede terminar pro-concentración.

En Sarmiento hubo otra lógica: dietas convertidas en obras



Biblioteca Popular Mariano Moreno de Sarmiento, inaugurada en 1999 con fondos donados por concejales vecinalistas del período 1995-1999.

Chubut no discute esto en abstracto. En Sarmiento existe un antecedente concreto: la Biblioteca Popular Mariano Moreno inauguró su edificio el 28 de noviembre de 1999 mediante la donación pública de un grupo de Concejales del Partido Vecinal quienes donaban sus dietas en obras para el pueblo (período 1995-1999), según ficha de la CONABIP.

Allí no hubo reforma general que vaciara el cargo: fue un gesto voluntario de concejales vecinalistas —ligados a Alternativa Vecinal de Sarmiento, con figura histórica como Ricardo Britapaja— que destinaron sus dietas a una obra comunitaria tangible. Austeridad sí, pero productiva y elegida, no impuesta como regla estructural.

La izquierda también discute los sueldos, pero desde otro lugar

El Frente de Izquierda – Unidad, con Santiago Vasconcelos como primer diputado provincial en 2023, denunció dietas de alrededor de 2,5 millones (hoy más altas con gastos de bloque) y propuso que ningún diputado cobre más que un docente. Es postura histórica del FIT-U: representantes no por encima de los trabajadores.

Diferencia clave con Torres: el problema no es que cobren, sino cuánto y en qué relación con la sociedad. No gratis, pero tampoco como casta.

La contradicción más visible

Si la idea es tan urgente, el primer paso era elemental: que concejales de su espacio renuncien voluntariamente, donen dietas o creen fondos transparentes. Ese gesto no apareció primero. Sin él, la propuesta se lee más como intervención discursiva de alto impacto que como reforma inmediata.

La discusión real no es "cero"

El malestar con dietas altas, gastos opacos y aumentos automáticos es real y transversal. Pero el debate serio pasa por otras preguntas:

        ¿Cuánto debe cobrar un concejal?

        ¿Cómo debe justificarse esa dieta?

        ¿Qué nivel de transparencia exige el cargo?

        ¿Qué dedicación real requiere?

        ¿Cómo garantizar que una persona trabajadora lo ocupe sin depender de patrimonio o favores?

 

Recortar privilegios es necesario. Vaciar el salario del cargo puede vaciar su carácter democrático.

Un gesto eficaz, una solución peligrosa

Torres logró poner a toda la provincia a discutir una frase. Pero las frases no gobiernan: las instituciones sí. Si el resultado es concejales solo para quienes pueden trabajar gratis, menos tiempo para estudiar, Concejos más débiles y Ejecutivos más fuertes, la propuesta no habrá combatido a la casta: habrá cambiado su forma.

Tal vez el problema no sea que un concejal cobre. Tal vez sea cuánto cobra, para qué y a quién representa. Ahí empieza la discusión seria.

En Sarmiento y en toda Chubut, ¿qué opinamos?

Fuentes: Radio Chubut (LU20), ADNSUR, LM Neuquén, El Chubut, Red43, La Voz de Chubut · Ficha CONABIP – Biblioteca Popular Mariano Moreno de Sarmiento

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